Un día el menú del restaurante empieza a alejarse solo, sin que tú lo muevas... Bienvenidx a la presbicia, la etapa visual más común y menos conversada de la adultez.
Pasa casi siempre de la misma forma: alguien, generalmente pasados los 40 años, empieza a estirar el brazo para leer un mensaje de texto, entrecierra los ojos frente al menú de un restaurante con poca luz, o pide a otra persona que le lea la letra chica de un documento. Al principio se atribuye al cansancio, a la mala iluminación, a un mal día. Pero lo que está ocurriendo tiene nombre y es completamente natural: presbicia, o lo que popularmente conocemos como "vista cansada".
A diferencia de la miopía o el astigmatismo, la presbicia no es un error de refracción que "aparece" por mala suerte o malos hábitos (es un proceso fisiológico que le ocurre, tarde o temprano, prácticamente a todo el mundo). El cristalino, el lente natural dentro del ojo que permite enfocar a distintas distancias, va perdiendo flexibilidad con los años. El resultado es que enfocar objetos cercanos se vuelve cada vez más difícil, incluso para personas que nunca antes habían necesitado lentes.
Lo que casi nadie te dice; la presbicia suele generar una reacción emocional que va más allá de lo visual, para muchxs, es el primer recordatorio tangible del paso del tiempo y usar lentes por primera vez (o sumar unos "de lectura" a los que ya se usaban), puede sentirse como una concesión más que como una solución. Es momento de cambiar esa narrativa, así como el estilo evoluciona con cada década, los lentes para presbicia dejaron de ser el objeto discreto y funcional de antes, para convertirse en una pieza de expresión personal.
Hablemos de cristales
Cristales progresivos: corrigen visión de lejos, media distancia y cerca en un solo cristal, sin la línea visible de los bifocales tradicionales, ideales para quienes ya usaban lentes y ahora suman esta necesidad.
Cristales multifocales: para quienes prefieren usar un solo lente para todas las distancias.
Cristales 1er rango: opción simple y directa para quienes solo necesitan ayuda en tareas en una distancia (lejos o cerca).
Cualquiera de estas opciones de cristales, pueden ser mezclados con cualquiera de nuestros armazones con el clásico estilo RETROVISION.
Cómo enfrentar la presbicia con estilo, la clave está en dejar de ver el lente como algo que "hay que aceptar" y empezar a elegirlo con la misma intención con la que se elige cualquier otro accesorio, un armazón que favorezca el rostro, materiales que se sientan bien, un diseño que se use con la misma confianza que cualquier otra pieza del clóset.