Se suele decir que la masculinidad es frágil, y así lo ilustra incluso la historia de la fotografía de desnudos.
Ligero, sin prendas, el cuerpo del hombre ha sido, paradójicamente, encorsetado para atenuar la contradictoria identificación y deseo que podía generar en otros hombres. Al igual que el lienzo, el papel fotográfico es el espacio de las fantasías. Una serie de complexiones, poses, motivos y encuadres propios de la mitología, la pintura y el deporte, han arropado a un cuerpo cuya desnudez se encontraba milimétricamente cuadriculada en términos culturales y de composición.
Disuelto en un mar de nubes, reúne series fotográficas de dos artistas visuales latinoamericanos, Francisco Allendes (Chile) y Javier Rey (Colombia).
A diferencia de otros cuerpos generizados, explotados o patologizados, el desnudo masculino ha sido sublimado como un ideal. ¿La visualidad reciente, revitalizada por la imaginación anti-patriarcal y sexo-disidente, da señas de abandonar aquellas convenciones? ¿Cómo los fotógrafos contemporáneos le dan relevancia estética y política a la representación de un cuerpo identificado históricamente como el cuerpo de la norma?