Te pones bloqueador todos los días... ¿Y tus ojos? La exposición UV acumulada es silenciosa y sus efectos no se ven hasta que ya es tarde.
Todxs tenemos el ritual instaurado... Antes de salir, el protector solar es sagrado (ojalá factor 50) y reaplicar cada dos horas en la cara, el cuello, las orejas. Lo aprendimos a fuerza de campañas, dermatólogos y seguramente, alguna quemadura que nos enseñó por las malas. Pero hay una parte del cuerpo que queda expuesta al mismo sol, todos los días y que rara vez entra en ese ritual; los ojos.
Nos ponemos bloqueador en los párpados, pero salimos sin lentes de sol "porque total, es solo un rato", como si la radiación ultravioleta reconociera la diferencia entre un trayecto corto y una tarde entera expuestos al sol.
La ironía es que el ojo es más vulnerable que la piel en varios sentidos: no se broncea, no genera ningún tipo de defensa natural progresiva y buena parte del daño que produce el sol, no duele, no se nota y no tiene vuelta atrás.
Mientras una quemadura de piel avisa de inmediato, el daño ocular por UV es silencioso, se acumula año tras año, sol tras sol, hasta que aparece como un problema serio décadas después. Por eso la pregunta no debería ser "¿me pongo lentes de sol hoy?", sino por qué llevamos tanto tiempo tratando la protección ocular como un accesorio opcional y no como el protector solar de los ojos.

El daño UV acumulativo en el tiempo produce;
Cataratas: la exposición UV prolongada es uno de los factores de riesgo más documentados para el desarrollo temprano de cataratas, la opacidad del cristalino que con el paso de los años, termina por nublar la visión.
Degeneración macular: el daño acumulado en la retina por radiación UV e incluso luz azul ultravioleta, está vinculado al deterioro progresivo de la visión central, la que usamos para leer, reconocer rostros,
Por eso y mas... debes usar lentes para cuidarte.