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CELEBRAMOS LOS 79 DE GRACE JONES, LEGADO QUE NO DEJA DE INSPIRAR

CELEBRAMOS LOS 79 DE GRACE JONES, LEGADO QUE NO DEJA DE INSPIRAR

Hablar de Grace Jones no es simplemente hablar de una artista, es hablar de una fuerza natural que desafió las leyes de la gravedad cultural, el género y la moda. Desde el momento en que irrumpió en la escena internacional, quedó claro que el mundo tendría que adaptarse a ella, y no al revés.

Grace Jones es y será, el mejor sinonimo de "vanguardia".

Sus looks osados y disruptivos no eran solo ropa; eran declaraciones políticas y artísticas que desafiaban las nociones convencionales de la belleza occidental.

A lo largo de las décadas, Grace ha sido la musa definitiva de diseñadores, fotógrafos y creadores visuales. Su icónica colaboración con el artista Jean-Paul Goude redefinió la estética de los años 70 y 80. 
Con su imponente estatura, sus rasgos esculpidos y ese corte de cabello geométrico e inconfundible, Jones transformó la androginia en el estándar de la alta costura.

Nadie como ella para lucir trajes de sastrería masculina con una sensualidad feroz, o presentarse envuelta en esculturas vivientes de Issey Miyake o Azzedine Alaïa.

En el escenario, Grace Jones no ofrece conciertos; ofrece rituales de energía. Su trilogía de álbumes grabados en los estudios Compass Point de Bahamas (Warm Leatherette, Nightclubbing y Living My Life) mezcló el reggae, el new wave y el funk en un sonido que aún hoy suena futurista...

"El arte es sobre ser libre. Si tienes miedo de lo que la gente va a pensar, entonces no eres libre".

Sus performances son dignas de recordar porque rozan lo teatral y lo animal. Ya sea cantando "Slave to the Rhythm" mientras mantiene un hula-hoop girando en su cintura durante diez minutos sin perder el aliento, o rugiendo ante la audiencia con una mirada que hipnotiza, Grace domina el espacio como una soberana absoluta.

El cine también cayó rendido a sus pies. Su magnetismo natural la llevó a interpretar a personajes que requerían una fuerza fuera de este mundo. Desde la inolvidable guerrera Zula en Conan el Destructor, compartiendo pantalla con Arnold Schwarzenegger, hasta la letal y sofisticada May Day en la saga de James Bond (A View to a Kill), Grace demostró que las mujeres de acción podían ser peligrosas, glamorosas y completamente magnéticas.

Grace Jones enseñó al mundo que la autenticidad no se negocia... Y que el misterio y los anteojos, son el accesorio más elegante.

Hoy en día, el eco de su influencia se puede ver en artistas contemporáneas como Rihanna, Beyoncé, Lady Gaga y Janelle Monáe.

Es una leyenda viva que sigue caminando entre nosotros, recordándonos que la madurez no apaga el fuego, y que ser un verdadero ícono significa nunca pedir permiso por ser demasiado grandiosa.