Hablar de Grace Jones no es simplemente hablar de una artista, es hablar de una fuerza natural que desafió las leyes de la gravedad cultural, el género y la moda. Desde el momento en que irrumpió en la escena internacional, quedó claro que el mundo tendría que adaptarse a ella, y no al revés.
Grace Jones es y será, el mejor sinonimo de "vanguardia".
Sus looks osados y disruptivos no eran solo ropa; eran declaraciones políticas y artísticas que desafiaban las nociones convencionales de la belleza occidental.
A lo largo de las décadas, Grace ha sido la musa definitiva de diseñadores, fotógrafos y creadores visuales. Su icónica colaboración con el artista Jean-Paul Goude redefinió la estética de los años 70 y 80.
Con su imponente estatura, sus rasgos esculpidos y ese corte de cabello geométrico e inconfundible, Jones transformó la androginia en el estándar de la alta costura.
Nadie como ella para lucir trajes de sastrería masculina con una sensualidad feroz, o presentarse envuelta en esculturas vivientes de Issey Miyake o Azzedine Alaïa.
En el escenario, Grace Jones no ofrece conciertos; ofrece rituales de energía. Su trilogía de álbumes grabados en los estudios Compass Point de Bahamas (Warm Leatherette, Nightclubbing y Living My Life) mezcló el reggae, el new wave y el funk en un sonido que aún hoy suena futurista...
"El arte es sobre ser libre. Si tienes miedo de lo que la gente va a pensar, entonces no eres libre".

Sus performances son dignas de recordar porque rozan lo teatral y lo animal. Ya sea cantando "Slave to the Rhythm" mientras mantiene un hula-hoop girando en su cintura durante diez minutos sin perder el aliento, o rugiendo ante la audiencia con una mirada que hipnotiza, Grace domina el espacio como una soberana absoluta.
El cine también cayó rendido a sus pies. Su magnetismo natural la llevó a interpretar a personajes que requerían una fuerza fuera de este mundo. Desde la inolvidable guerrera Zula en Conan el Destructor, compartiendo pantalla con Arnold Schwarzenegger, hasta la letal y sofisticada May Day en la saga de James Bond (A View to a Kill), Grace demostró que las mujeres de acción podían ser peligrosas, glamorosas y completamente magnéticas.
Grace Jones enseñó al mundo que la autenticidad no se negocia... Y que el misterio y los anteojos, son el accesorio más elegante.

Hoy en día, el eco de su influencia se puede ver en artistas contemporáneas como Rihanna, Beyoncé, Lady Gaga y Janelle Monáe.
Es una leyenda viva que sigue caminando entre nosotros, recordándonos que la madurez no apaga el fuego, y que ser un verdadero ícono significa nunca pedir permiso por ser demasiado grandiosa.